Edición 292/ 15-31 Julio del 2007
 
 
UN QUINTO MALO
  EN LA MIRA DEPORTIVA

Por DON PERISCOPIO

     No se vislumbra un buen futuro para el fútbol hondureño, especialmente porque quienes lo rectoran no tienen la capacidad ni la visión para entender los problemas ni mucho menos saben cómo resolverlos. Por el contrario, cada vez que modifican los estamentos actuales es para empeorarlo y para bloquear los pocos avances que se habían logrado. Veamos: legislar para que en los clubes de la Liga Profesional se inscriban cinco extranjeros es una decisión tan descabellada como perjudicial porque en este momento el fútbol hondureño está privilegiando a las figuras hechas, muchas de las cuales aunque provengan del exterior por lo general son cartuchos quemados que al no tener oportunidades en sus países emigran a Centroamérica donde cualquier ganso viejo se hace pasar por cisne.

Da tristeza ver cómo jugadores de más de treinta años son contratados como estelares sin tener las condiciones que a lo mejor algún día tuvieron, pero ya no las poseen. El Olimpia que ha sido un club de categoría y que en otros tiempos sabía contratar buenos extranjeros nos trajo un paquetón, una magalla vieja, de nombre raro, un tal Canobbio, que vino ganando en dólares y que demostró que no valía más que centavos.

¿Qué gana nuestro fútbol llenándose de extranjeros inservibles? Nada, en cambio pierde mucho porque una plaza es vedada para las figuras jóvenes que son las que deberían tener prioridad en las alineaciones. ¿Para qué están trabajando entonces los dirigentes de las ligas menores y fuerzas básicas? Todos ellos quieren contribuir con el desarrollo de nuestro deporte aportando cada año figuras nuevas, llenas de juventud y ambición de pertenecer a cualquiera de los equipos de la Liga Profesional. Sucede que al nivel gerencial de estos equipos lo que hay es una mentalidad triunfalista de ganar campeonatos, lo cual es natural y no es malo. Pero esta actitud debe ser combinada con la necesidad de desarrollar nuevas figuras pensando en el futuro del fútbol y de los mismos equipos.

Es un negocio redondo que un club invierta en sus fuerzas básicas porque lo poco que gaste en esta actividad puede recuperarlo con creces si al año descubre una o dos figuras nuevas. Pero estas no podrán alcanzar un buen nivel si se les mantiene en la banca. Hay clubes que tienen la suerte que sus fuerzas básicas no les cuesta un centavo porque hay dirigentes que se echan al lomo esta responsabilidad por amor a su equipo, con la esperanza que algún día sus valores puedan engrosar a la categoría profesional.

Pero arriba, al más alto nivel, hay una miopía increíble para no entender ese trabajo y se dan el lujo de rechazar a estos valores por estar concentrados en atender los resabios de los jugadores viejos que de paso devengan grandes sumas de dinero. Y si a todo esto le agregamos que a los jóvenes prácticamente se les veda la oportunidad de ocupar una plaza en los clubes porque ahora se abren más oportunidades para los extranjeros, podríamos decir que estamos ante el acabóse del fútbol. Porque un quinto extranjero es como darle el tiro de gracia a este fútbol hondureño que cada vez está más de capa caída. Hay razón para pensar que tan mal manejado y dirigido como está el fútbol hondureño, esperar en una clasificación a una copa mundo es toda una utopía.

 

                                   



 
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