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Escuelas del crimen
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REPORTAJE |
Las cárceles hondureñas son pequeñas ciudadelas donde quienes purgan sus penas viven a costa del Estado.
La calidad del sistema penitenciario es mala y a esto se suma la alta morosidad judicial, lo que significa que la mayoría de los reos no están sentenciados aún.
El sistema penitenciario absorbe más de 140 millones de lempiras al año, pero esta gran cantidad no basta para que los internos cambien su mentalidad criminal porque no existe una política definida.
Por Javier García
Cuando los sistemas de seguridad y judiciales logran funcionar es cuando un individuo en calidad de culpable llega a los centros penales del país; y al llegar se convierte en el nuevo huésped, la nueva víctima, “carne fresca” dirían muchos de los internos con cierta trayectoria, pero para el nuevo habitante de estas oscuras e inciertas instalaciones, podría ser el inicio de una pesadilla.
En nuestro país existen 27 centros de privación de libertad, sus condiciones son calificadas como celdas inhumanas y lugares donde existe la corrupción de quienes mantienen su custodia, hacinamiento y privilegios.
Citando una fuente de investigación en el área centroamericana, desprende datos de que Guatemala está al frente con las fugas, Honduras es el que tiene más presos sin sentencia, El Salvador es el único que posee una ley penitenciaria; Nicaragua, el que más presos sentenciados guarda y Costa Rica le ha entrado a la onda de la privatización de las cárceles.
Un recorrido por los cinco países permite concluir que el problema del sistema penitenciario no ha sido una prioridad en Nicaragua, Guatemala y lamentablemente Honduras, mientras en Costa Rica y El Salvador la administración de centros penales es ya una carrera, lo que ha generado mejores resultados. La población penitenciaria en Centroamérica es de más de 45 mil reos, de los cuales más de 30 mil están sentenciados, es decir un 65 por ciento, mientras alrededor de 18 mil sólo están procesados y representan el otro 35 por ciento.
La lista de países con más reos la encabeza Honduras con mas de 13 mil, seguido de El Salvador con 9 mil 679. En su orden le sigue Guatemala con siete mil 45 reclusos, Costa Rica con seis mil 392 y por último Nicaragua con cinco mil 109.
Honduras es el país con la mayor mora judicial porque apenas un poco más de 2 mil reos han sido sentenciados de una población de más de trece mil. En Honduras apenas un catorce por ciento de los reos tienen sentencia.
LA MORA JUDICIAL EN HONDURAS
Honduras tiene en la mora judicial el talón de Aquiles de su sistema porque apenas un catorce por ciento de los reclusos tienen sentencia. Además, Honduras cuenta con la mayor población penitenciaria de Centroamérica.
A diferencia de otros países en Honduras no se hace carrera penitenciaria, los directores cambian con los gobiernos y los jefes dentro de los presidios se pasan rotando de acuerdo a intereses de sus superiores. Una de las cosas singulares de nuestro país, según este informe, es que la seguridad a lo interior de las cárceles está en manos de los mismos reclusos, de manera que el personal asignado prácticamente sólo vigila seguridad externa. Además, eso ha contribuido a que existan reos en celdas especiales con aire acondicionado y televisor, mientras en algunas celdas meten hasta doscientos reos.
Los 27 presidios del país tienen capacidad para cinco mil 500 reos aproximadamente, pero en la actualidad la población penitenciaria es de mas de trece mil 500 personas que ha convertido las cárceles en verdaderos centros de hacinamiento y peligro.
Pese a que las autoridades del país tienen claro que con las condiciones actuales, los presidios son un grave atentado contra la vida. No obstante, consideran que con buena voluntad, honestidad y una cuantiosa inversión, éstos podrían ser hasta centros de producción que abastezcan al mercado nacional y ya no necesiten del presupuesto de la república.
En el sistema penitenciario ya se ven cambios. Sólo falta darle seguimiento a los proyectos ya establecidos para mejorar las condiciones de los reos, los custodios y de la infraestructura de las prisiones, según autoridades de seguridad. De acuerdo con las leyes hondureñas, toda persona es inocente mientras no se pruebe su culpabilidad, y de los mas de trece mil presos menos de un quince por ciento están sentenciados, es decir, más de 12 mil son inocentes.
En las cárceles apenas hay cerca de 2 mil reos que están sentenciados, de los cuales aproximadamente 70 son mujeres, algunas de ellas extranjeras, mientras los varones condenados son mil 900, de estos casi 40 son extranjeros. Pero en la actualidad también hay reos con arresto domiciliario debido a que son de la tercera edad y mujeres embarazadas o lactantes.
Las condiciones de los reos, condenados o sólo procesados, es igual pues no hay estructuras físicas que los separen, según el informe, esto porque es muy costoso construir módulos especiales. Esta es otra particularidad porque en el resto de países los procesados se separan de los condenados. No obstante señaló que a los reclusos de mayor peligrosidad, considerados así por las acciones imputadas, se les construyó un módulo con capacidad para mil en la Penitenciaría Nacional, localizada en Támara, Francisco Morazán.
Ese módulo de mayor seguridad le llama "Casa Blanca" y hasta cuenta con su propia administración. Ahí están los secuestradores, asaltabancos, roba carros y asesinos de la peor ralea. En los demás módulos y presidios la situación es igual y los reos se mantienen sin ninguna clasificación por delitos. "Con el exceso de población penitenciaria es difícil clasificarlos, aparte de que no hay estructuras diseñadas para tal fin", revela el informe centroamericano.
Los problemas más frecuentes los provocan las pandillas, dicen las autoridades penitenciarias y cuando son enviados a otros presidios contaminan a los demás reos, los incendios y las masacres que se han vuelto ya una costumbre y hasta algo normal en los centros penales de nuestro país , son provocados por las pandillas, manifiestan quienes manejan las cárceles en Honduras.
Los centros penales absorben un presupuesto de más de 140 millones de lempiras y la mayor parte de ese dinero se gasta en alimentación y pago de salarios. Se ha establecido que ese dinero podría generarse de las mismas granjas penales y hasta sobraría pero para eso se necesita una inversión inicial.
REINSERCION EN LA SOCIEDAD
Según las autoridades penitenciarias, de seguridad y gubernamentales del país, los centros penales, son de carácter reeducativas, pero el régimen en la practica es blando y en algunas ocasiones, paradójicamente, coercitivo, sus condiciones son paupérrimas por los razones anteriormente expuestas.
Pero muchos se preguntan, ¿Cuáles con las posibilidades de que una persona se reforme?, ¿cuenta nuestro país con una verdadera política que vaya orientada a la reinserción a la sociedad para quienes han cometido actos violentos e ilícitos?, y caben muchas más interrogantes, pero necesitaríamos una enciclopedia para abordar todo y decenas de consultas a quienes manejan este interesante tema. Pero de pronto solo expondremos algunas, consideradas las mas importantes.
Muchos consideran que las prisiones, lejos de ser centros de rehabilitación para el reo, son más bien universidades del delito, empero, muchos reclusos han aprovechado el sistema y se han reformado, pero es aquí donde el estado debería poner mucha atención ya que quienes son reincidentes no pueden mezclarlos con los reos primarios, debiesen tener un tratamiento diferenciado.
Expertos en el tema, creen que el sistema carcelario hondureño debiese regirse por los siguientes fines:
- Desde la cárcel enseñarle al reo a ser un ciudadano decente y productivo, para ello se tienen que implementar métodos de superación sicológicos, educativos, laborales y otros que manifiesten productividad a la sociedad.
- Castigar al infractor penal con la privacidad de la libertad, pero al mismo tiempo hacerle útil, tratar de transmitirle que dichas faltas pueden corregirse a través de su productividad hacia la sociedad, hacia cada ser humano que la integran.
- Proteger a la sociedad, para evitar delitos futuros, por supuesto otorgándole un buen tratamiento desde la cárcel al infractor, porque de nada servirá que el recluso esté solamente preso y no tenga actividad de superación mental, solo el castigo no basta.
- Por tal efecto, la dignificación del preso consiste en la función social que debe realizar el estado, para transformarlo y reintegrarlo, recordando que el criminal, además de ser humano, también es un criminal, producto de situaciones conexas y anexas a su persona.
EXISTEN PROYECTOS, PERO ¿FUNCIONAN?
El Proyecto Seguridad Justicia y Convivencia comenzó a funcionar desde abril del año 2003; originalmente bajo el nombre de "Armas Pequeñas, Seguridad y Justicia". El proyecto tiene como contrapartes a: la Secretaría de Seguridad, el Ministerio Público, la Secretaría de Educación, Secretaría de Salud, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras UNAH, y a Organizaciones No Gubernamentales que trabajan el tema de la seguridad y la violencia.
El proyecto apoya las actividades de mejoramiento de los sistemas de información sobre violencia y seguridad, tres instituciones: la Secretaría de Seguridad, el Ministerio Público y el hospital Escuela son parte del Observatorio de la Violencia, el que funciona en la UNAH, en la UNAH también funciona desde el año 2004 el Diplomado en Violencia y Convivencia Social. También apoya el Registro de Armas, el funcionamiento de un Centro e Prevención de Violencia en Escuelas y, actividades de reinserción social de jóvenes en riesgo social y ex pandilleros así como actividades de sensibilización e incidencia legislativa con tomadores de decisiones. Información que brindan estas organizaciones de manera textual, es transmitida a nuestros lectores de HABLEMOS CLARO.
Pero también hay quienes aseguran que el seguimiento de cada metodo implementado a situaciones tan delicadas como el tratamiento con personas que cualquiera que sea el origen, expresan violencia en sus actos, debe darse seguimiento, sin politizar los procesos, corregir errores, pero continuar con los procedimientos de administraciones pasadas.
Si bien es cierto, existen alcances importantes, pero aún falta mucho camino por recorrer, esto no implica que no se destaquen los resultados positivos, pero es aquí donde más grupos y organizaciones deberán integrarse, no solo pensando en el reo, sino en toda una sociedad que es golpeada día a día, no solo en las calles, sus hogares, las escuelas, sino desde las prisiones, cuyo concepto del control remoto, está bien definido.
En fin los factores que inciden para que una persona cometa actos de violencia, son diversos, la medicina deberá hacer su aporte a está situación; los valores como seres humanos, es un papel que la familia debe asumir; los valores cristianos que encaminan al temor a DIOS como el máximo ser supremo del universo, según las enseñanzas de nuestra cultura latina a través de las diferentes religiones, llámense católica, evangélica, adventista y otras, este es otro sector de la sociedad que debe involucrarse.
Los sistemas educativos, pero no en sí, los sistemas, la cátedra, el currículo, sino los individuos responsables en orientar a los niños, jóvenes y adultos a que se impliquen en este duro, difícil pero no imposible proceso de formación de una sociedad; al estado que con sus políticas debe proteger a la ciudadanía que los llevo al poder, para que desde ahí, puedan ejercer dicho mandato, con transparencia y eficiencia.
En fin son todos los sectores de la sociedad que deben involucrarse en dicho proceso de transformación de una sociedad más segura y justa, para que nuestras nuevas generaciones, digan algún día, que han heredado una tierra digan a la que deben cuidar.
Recordemos
Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes.
Isaac Newton(1642-1727) Matemático y físico británico.
RECORDEMOS
No hay camino para la paz, la paz es el camino.
Mahatma Gandhi(1869-1948) Político y pensador indio.
RECORDEMOS
Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.
Albert Einstein(1879-1955) Científico estadounidense de origen alemán.


No hay políticas definidas. En las cárceles hondureñas no hay un verdadero sistema de reinserción del privado de libertad.

Necesidad. Es necesario que las autoridades hondureñas canalicen los recursos de los centros penitenciarios a reinserción social.



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