| |
|
 |
|
| |
TODOS TENEMOS MIEDO… PERO ¿A QUÉ? |
| |
Reportaje |
LA HISTORIA
Cada individuo, incluyendo los niños, tiene temores que tienden a manifestarse en cualquier momento de nuestras vidas, conozca por qué.
* Para algunos, el miedo en el ser humano, no guarda ninguna relación fisiológica (como reacción de alerta), sino será un producto de la conciencia, que expande nuestro nivel de conocimiento.
* Los terrores nocturnos están provocados por una hiperactivación del sistema nervioso central (SNC) durante el sueño.
Por JAVIER GARCÍA
javier70garcia@yahoo.com
Primeramente debemos definir qué es el miedo: El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.
Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.
Desde el punto de vista neurológico es una forma común de organización del cerebro primario de los seres vivos y esencialmente consiste en la activación de la amígdala, situada en el lóbulo temporal.
Desde el punto de vista psicológico, es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia en la persona.
Desde el punto de vista social y cultural, el miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede por tanto aprender a temer a objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos, se relaciona de manera compleja con otros sentimientos (miedo al miedo, al amor, a la muerte, al ridículo) y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura.
Para algunos, el miedo en el ser humano, no guarda ninguna relación fisiológica (como reacción de alerta), sino será un producto de la consciencia, que expande nuestro nivel de conocimiento.
A través de diferentes ediciones de HABLEMOS CLARO, les hemos brindado historias de terror, relatos verdaderos que han transcurrido en varios sectores de nuestro país; pero no habíamos abordado el tema de nuestros temores, en esta ocasión, daremos una serie de conceptos de algunos temores o terrores y el origen de ellos.
Pero algunas personas nos han consultado, si los niños principalmente tienen temores o fobias, es decir, que por su corta edad de repente no perciben el bien y el mal pero sí tienen sus temores o terrores.
TERRORES NOCTURNOS
Generalmente, nuestros miedos aparecen en horas de la noche, obviamente por el manto oscuro que nos rodea, por ello expertos han determinado y calificado a uno de esos terrores, como nocturnos; hemos consultado algunas fuentes expertas en este tema y estas nos revelan los más elevados conocimientos al respecto.
Durante una noche típica, el sueño pasa por una serie de fases. Cada una de ellas se asocia a una actividad cerebral particular, y la fase de movimientos oculares rápidos (MOR o REM en inglés) es cuando tienen lugar la mayoría de sueños.
Los terrores nocturnos ocurren durante el sueño no REM. A diferencia de las pesadillas (que ocurren durante el sueño REM), un terror nocturno no es un sueño desde el punto de vista técnico, sino más probablemente una súbita reacción de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra.
Este problema suele ocurrir de dos a tres horas después de que el niño concilie el sueño, cuando tiene lugar la transición desde la fase de sueño más profunda no REM a la más superficial de sueño REM, la etapa en que se producen los sueños. Por lo general, esta transición sucede con suavidad. Pero en ocasiones el niño se agita y se asusta, y esa reacción de miedo es el terror nocturno.
Un niño puede incorporarse y sentarse en la cama súbitamente y ponerse a gritar como si estuviera sumamente angustiado. La respiración y el ritmo cardíaco se le pueden acelerar, puede empezar a sudar, a agitarse y a comportarse como si estuviera sumamente alterado y asustado. Al cabo de unos minutos o algo más, el pequeño se calma y se vuelve a dormir plácidamente.
A diferencia de las pesadillas, que se suelen recordar, al día siguiente los niños no tienen ningún recuerdo de lo ocurrido la noche anterior porque estaban dormidos mientras sucedió, y no tienen imágenes mentales que evocar.
CAUSAS QUE LO PROVOCAN
Los terrores nocturnos están provocados por una hiperactivación del sistema nervioso central (SNC) durante el sueño. Esto puede ocurrir porque el SNC (que regula la actividad cerebral durante el sueño y la vigilia) todavía está madurando.
Algunos niños heredan una tendencia a esta hiperactivación; aproximadamente el 80% de los niños que tienen terrores nocturnos tienen un pariente que también los experimentó o bien que sufrió de sonambulismo (un tipo similar de trastorno del sueño) durante la infancia.
Los terrores nocturnos se han descrito en niños que:
- Estaban muy cansados, enfermos, estresados o fatigados.
- Estaban tomando un medicamento nuevo.
- Dormían en un entorno nuevo o lejos de su casa.
Son relativamente poco frecuentes, solamente afectan a entre el 3 y el 6% de los niños, mientras que prácticamente todos los menores tienen alguna pesadilla de vez en cuando. Los terrores nocturnos se suelen dar en niños de entre cuatro y doce años, pero se han descrito en pequeños de sólo 18 meses. Parecen ser un poco más frecuentes en los niños que en las niñas.
LA TENSIÓN EMOCIONAL CAUSA TERRORES NOCTURNOS
Las pesadillas son ensoñaciones angustiosas y recurrentes que traen a quienes las experimentan diversas consecuencias como falta de concentración, baja en el rendimiento escolar, ausentismo en el trabajo, agotamiento y desinterés.
Asimismo la ingesta de sustancias químicas sin prescripción médica para poder dormir, como calmantes o barbitúricos, pueden resultar dañinos para la salud al provocar, en determinado tiempo, el síndrome de abstinencia que se manifiesta con síntomas de esquizofrenia como delirios y alucinaciones.
Así, la aparición de pesadillas en el dormir está relacionada con tres factores: el primero, quizá el más importante y usual, se debe a la tensión emocional que el infante experimenta dado que sus padres llevan una relación conyugal mal avenida.
En ocasiones los terrores nocturnos se acompañan de la enuresis, es decir, el orinar la cama durante el sueño; muchos padres por ignorancia, lo atribuyen a un acto de rebeldía o de desobediencia, pero en realidad no es más que el reflejo de los estados de angustia, ansiedad y temor que el niño, e incluso el adulto que no ha superado dicha situación, experimenta por percibir violencia en su hogar.
Un segundo factor son los condicionamientos conductuales que la familia ejerce sobre el infante; principalmente la madre, para poder manejar el comportamiento de su hijo, lo amenaza diciéndole que si no se porta bien algo le va a pasar, pero en lugar de ayudar al niño, esto no lo deja dormir, se angustia despertándose a medianoche con crisis de llanto, sudoración y espasmos.
Por esta razón, se ha considerado que es importante visitar un médico para consultarle sobre este tema que posteriormente podría afectarle a sus niños.


Miedo. Los terrores nocturnos suelen ocurrir de dos a tres horas después de que el niño concilie el sueño.

Apoyo. Es importante visitar un especialista si los temores afectan constantemente a los pequeños para evitar trastornos mayores.

Otras consecuencias. En ocasiones los terrores nocturnos “se acompañan de la enuresis, es decir, el orinar la cama durante el sueño.

Miedo. Desde el punto de vista neurológico es una forma común de organización del cerebro primario de los seres vivos y esencialmente consiste en la activación de la amígdala, situada en el lóbulo temporal.
|
|