ACCIDENTES DE TRÁNSITO: EPIDEMIA MUNDIAL
  REPORTAJE


Las estadísticas publicadas por el Banco Mundial  revelan que América Latina y el Caribe poseen las tasas per cápita más altas de muertes por accidentes de tránsito en todo el mundo.

* La educación vial es un aspecto decisivo de la problemática del tránsito.
* Un reciente estudio sobre seguridad vial da cuenta de una consecuencia poco publicitada de los siniestros viales, la discapacidad que sufren muchas personas y los enormes costos personales y sociales que ello implica.

Por LUISA AGÜERO
Desde San Pedro Sula
            Cada día, nos vemos sorprendidos por terribles noticias relacionadas con accidentes de tránsito. No es para menos: las cuarenta colisiones diarias, muchas veces con lesionados y muertos en la Zona Metropolitana del Valle de Sula, dan muestra de un estado de situación calamitoso en materia de seguridad vial.
            La principal causa de esto, sin duda alguna, es el altísimo grado de comportamiento transgresor en el tránsito, pero sobre todo, a una enorme falta de conciencia a la hora de conducir un vehículo o cruzar una calle.
            Conductores suicidas, o corredores que atropellan a peatones e intentan darse a la fuga, muchas veces con éxito, choferes de camiones o de buses que debido a largas jornadas de trabajo se duermen manejando, ciudadanos imprudentes que se desplazan por donde les parece, pobladores de no respetan las señales y realizan maniobras imprudentes, y una administración de justicia lenta y muchas veces inoperante son una mezcla mortal que ha hecho de las vías rutas de peligro.
            En una entrevista con HABLEMOS CLARO, el sub comisionado de Tránsito  Osmin Bardales expresó que, últimamente, se ha reflejado un incremento en los accidentes producto, entre otras cosas, de la imprudencia de algunos conductores que no toman en consideración cambios climatológicos, vías en mal estado y no respetan las señales.
            “La principal causa es por la irresponsabilidad de algunos conductores que no hacen un alto, otros no respetan la luz roja y se cruzan o quieren pasar ya cuando está casi en la luz roja y eso provoca algunos incidentes pero básicamente al descuido ya que los conductores no están atentos a las señales de tránsito”, dijo el oficial.
            Pero eso no es todo. “El problema de los accidentes se agudiza con las lluvias pues eso, en alguna medida, afecta  la visibilidad y el despiste de algunos vehículos y por lo tanto incide en el aumento de colisiones”, lamentó.
            De acuerdo a lo expresado por el oficial, los 40 accidentes diarios se reflejan tanto en la ciudad de San Pedro Sula como en las zonas y departamentos aledaños en el noroccidente de nuestro país.
            “Manejamos estadísticas de San Pedro Sula; y en este caso, estamos refiriéndonos a accidentes con daños, lo cual implica que no hubo lesionados ni personas fallecidas”, explicó.
            Actualmente, por San Pedro Sula circulan a diario unos 200 mil vehículos aproximadamente. No obstante, hay que tomar en cuenta la cantidad de automóviles que provienen de Choloma, Villanueva, Pimienta, Potrerillos y Puerto Cortés, una situación que incide en el  incremento  del tránsito vehicular en el centro de la ciudad.

MÁS CIFRAS
            La Dirección Noroccidental de la Policía de Tránsito registró en 2007, un total de 3,829 accidentes de tránsito los cuales dejaron 362 lesionados y 54 muertos. En 2008 la cifra aumentó a 4,123 accidentes, 322 lesionados y 72 muertos. Para 2009  la estadística se elevó a 4,713 accidentes, 159 lesionados y 83 fallecidos.
            Una investigación a la cual tuvo acceso HABLEMOS CLARO, subraya la necesidad de implementar medidas de prevención primaria (evitar que se produzcan los hechos potencialmente traumáticos); secundaria (disminuir la morbilidad y mortalidad); terciaria (producida la lesión, garantizar acceso a la atención adecuada y equitativa que permita que el individuo se reintegre a la sociedad con el menor número de secuelas físicas y funcionales).
            El estudio señala que Honduras y Centroamérica  sufren  una endemia de siniestros viales, a los que se define como una verdadera enfermedad social: “Es posible asegurar que el nivel de morbilidad y mortalidad a causa del tránsito expone un problema social concreto e irrefutable. También sostenemos que se pueden llevar adelante desde el sector salud, diferentes acciones que ayudarían a combatir este problema”, afirman desde la misma Regional de Tránsito y médicos del Hospital Mario Catarino Rivas.
            El primer paso es incentivar la investigación, seguimiento y sistematización de datos sobre lesiones, práctica en prevención de siniestros y disminución de las consecuencias lesivas de los mismos, difusión de información en los centros médicos y nosocomios y conversión de información en planificación de políticas”, explican las autoridades involucradas.
            Otro problema, es el alto costo económico de la inseguridad vial, un  defensor del pueblo cree que es preciso: “Consolidar una política que traslade el costo directo de la prestación sanitaria y de la rehabilitación pos trauma a la actividad preventiva, lo cual debe ser entendido, ya no como un costo marginal, sino como una inversión del Estado en salud pública”.
            Un reciente estudio sobre seguridad vial da cuenta de una consecuencia poco publicitada de los siniestros viales, la discapacidad que sufren muchas personas y los enormes costos personales y sociales que ello implica. Según una evaluación del Instituto de Seguridad y Educación Vial, a nivel regional, en 2009, 35,770 personas sufrieron lesiones graves, superando en un 80% la cifra del año precedente. Se trata, entonces, de casi cien heridos graves por día, que se suman a los veinte que mueren en siniestros, y ambas cifras van en aumento, convirtiendo a Centroamérica en una zona de alto riesgo vial.
            Las discapacidades que resultan de los siniestros, además del trauma que implican, reducen las posibilidades laborales de las personas y aumentan sus gastos médicos, todo lo cual deteriora su situación económica.
            El sistema público de salud carga, a su vez, con el costo de atención de las personas que no tienen cobertura privada. Si el accidentado tiene una ocupación en relación de dependencia, también deben afrontar costos las empresas en las que trabajan o el sistema de seguro social.
            El alto grado de siniestralidad, finalmente, encarece los seguros, aumentando el costo del transporte privado y público. Todo esto pone de manifiesto el enorme costo de la inseguridad vial y el hecho de que es necesario no sólo desde el punto de vista humano sino también económico, invertir para revertir el problema.
            Desde esa perspectiva, los siniestros viales provocan un elevado número de discapacidades. Tienen, además de costos humanos, elevados costos económicos para los particulares, para el Estado y para las empresas.

QUÉ DICE LA OMS
            Brindar seguridad al tránsito es una cuestión de derechos y de equidad. El Informe Mundial sobre Prevención de los Traumatismos Causados por el Tránsito de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que los choques de vehículos a motor tienen un impacto desproporcionado en los sectores pobres y vulnerables de la sociedad. “Esto no quiere decir que los lesionados o muertos pertenezcan en forma homogénea a determinados sectores o que los siniestros involucren mayormente a personas de menores recursos, sino que las condiciones desfavorables se relacionan con diferentes factores asociados a la situación de vulnerabilidad”, plantea.
            La educación vial es un aspecto decisivo de la problemática del tránsito. Si bien se requiere un esfuerzo aún mayor, tendiente a garantizar que se impartan en forma regular contenidos de educación vial en el currículum de los establecimientos educacionales de todos los niveles, es imperioso que, en forma paralela, se trabaje en educación y concientización de la población adulta y adolescente que no forma parte del sistema educativo formal. El reto deberá ser, incrementar la seguridad vial, algo que es posible en base a la tarea educativa desempeñada de modo intenso y equitativo.
            El primer Foro de Actores para la Seguridad Vial en América Latina y el Caribe, cuyo propósito es crear mecanismos para controlar la elevada tasa de accidentes de tránsito en América Latina, hace énfasis en la necesidad de crear un sistema de datos regional, que contenga información sobre los índices de accidentes de tránsito.
            En cuanto a la infraestructura, propone revisar los elementos del diseño seguro que deberían tener los bordes de las carreteras que en nuestro país, por cierto, están en muy mal estado.
            Las estadísticas publicadas por el Banco Mundial  revelan que América Latina y el Caribe poseen las tasas per cápita más altas de muertes por accidentes de tránsito en todo el mundo.
            Estos accidentes cobran la vida de 122,000 personas cada año y representan un costo para la zona de 19,800 millones de dólares cada año, es decir  el 1.5% del Producto Interno Bruto. Por otra parte, la mayoría de víctimas mortales son personas que oscilan entre los 15 y 44 años de edad. Otro dato relevante es que las lesiones (entre 20 y 50 por cada muerte) provocadas  por los accidentes son la causa fundamental de la pobreza en la región.
            Estas ocasionan la muerte y discapacidad de cientos de asalariados, lo que deja a sus familias sin un respaldo económico.
            Ante los alarmantes números, la Organización de las Naciones Unidas y la Asamblea Mundial de la Salud reconocieron que las lesiones causadas por los accidentes de tránsito representan un problema grave para la salud mundial.
            Bajo este panorama, los estados miembros de dichas organizaciones declararon públicamente que el problema se debe catalogar como una epidemia mundial.
            “Le pido a los conductores que estén atentos a las condiciones del tránsito y del clima y también de las señales de tránsito para no verse involucrados en algún accidente y lógicamente que no salgan dañados; eso es lo que esperamos y el propósito primordial de la Dirección Noroccidental de Tránsito en el sentido de evitar que haya incidentes en las vías y sobre todo personas lesionada o fallecidas”, expresó el subcomisionado Bardales.
            Según el informe elaborado por el Foro, los accidentes de tránsito ocasionan al año la muerte de más de 1.2 millones de personas a nivel mundial. Esta cifra excede el número de muertes por malaria y se asemeja al número de las causadas por la tuberculosis. Aunque se espera que estas dos enfermedades disminuyan, las expectativas no son tan alentadoras en el caso de los accidentes en las vías. Estos tienden a duplicarse para el año 2020.

 

Alertas. Los conductores deben estar atentos a las condiciones de tránsito para evitar accidentes, dijo el sub comisionado Osmin Bardales.

Fatalidad. Según el informe elaborado por el Foro de Actores para la Seguridad Vial en América Latina y el Caribe, los accidentes de tránsito ocasionan al año la muerte de más de 1.2 millones de personas a nivel mundial.

 

 

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