Un grave problema que va en aumento. Están ahí, son de carne y hueso, aunque no figuren en la estadística oficial.
- En el mejor de los días, recaudan 300 lempiras. Mucho más que cualquier trabajador. La diferencia es que pocas veces les queda un peso en su bolsa.
- De 100 casos en situación de explotación sexual, 74 son iniciados en este tortuoso camino a partir de los 10 años; y 20 después de los 15.
- Existe un esfuerzo impulsado por CHF con fondos del Departamento de Estado de Estados Unidos, para desarrollar el Programa de Servicios Integrados de Protección a Víctimas de Trata de Personas, el cual es una iniciativa desde la sociedad civil, con articulación interinstitucional.
Por LUISA AGÜERO
Desde SAN PEDRO SULA
No se llama Margarita. Simplemente nos pidió que no dijéramos cómo se llama en realidad, por temor a que le sigan haciendo daño. Ella, cierra los ojos, respira hondo y, con las palmas de sus manos hacia arriba, pregunta: “¿Por qué Dios mío… Por qué?”. Un gesto de tristeza transforma su rostro. Mira el suelo y tímidas lágrimas asoman, en respuesta, por sus ojos.
En su deseo de ir tras el “sueño americano”, la joven de 16 años, dejó a su hijo y a su familia en una pequeña ciudad del interior de Honduras que prefiere no mencionar. Ella es una de tantas compatriotas que, cada siete minutos, sale de su tierra en busca de un mejor futuro. “Me engañaron, me quitaron el poco dinero que llevaba y estoy viva de milagro”, relató en una charla breve, pero sorprendente.
Su historia para dejar la tierra que la vio nacer, no es diferente a la de muchos otros. Un desamor, la falta de trabajo, las deudas agobiantes, el deseo de una casa propia. La razón es lo de menos para Margarita, cuando la tristeza agobió su alma y empeñó lo que no tenía para poder negociar con un coyote, conocido de unos amigos de su padre.
“Hice de todo para juntar 30 mil lempiras, es poco porque el riesgo es grande, pero la vida no tiene precio”, dice con voz cortada por la ansiedad.
La decepción se percibe en todo momento. “No pude conseguir trabajo, bueno, todo se complicó, así que no me quedó de otra más que irme mojada”, expresó.
OTRA FORMA DE TRATA
Pero el tráfico de personas, es solo una de las formas de trata ilegal de seres humanos a las cuales nos enfrentamos en nuestro país. El tráfico sexual de menores, es otro grave problema con el cual nuestras autoridades deben luchar, brindando a la población oportunidades de mejorar su calidad de vida.
Muy cerca, en pleno centro, existen personajes que conectan a los clientes con las menores. El negocio no se advierte a simple vista, pero se ejerce en hoteles y centros nocturnos. Un punto clave es el Parque Central. Cobran entre 80 y 150 lempiras, una salida de media hora. Le tienen terror a la policía y se disfrazan de “mujeres grandes” para disimular la edad.
Están ahí, son de carne y hueso, aunque no figuren en la estadística oficial. Aparecen cuando son requeridas, pero hay que saber buscarlas. Y los “conectes” hacen pagar el precio. Quieren que el cliente vaya, venga, espere, se tome una cerveza. Después de algunas horas, llega la recompensa. Aparece una niña que acepta ir al hotel. Sí, la prostitución infantil existe, sólo es cuestión de apretar el resorte justo. El centro de la ciudad es, a pesar de los operativos, un punto clave.
No sólo es un laberinto llegar a las muchachas. También hay que sortear una “malla de seguridad”. Las menores no se prostituyen solas. Ellas tienen quienes “exploten” sus condiciones de pobreza y poca capacitación laboral. “Existe una mafia que se encarga de detectar y trasladar a los menores de una ciudad a otra y aún en Centroamérica o más allá”.
MERCADO NEGRO
En el mejor de los días, recaudan 300 lempiras. Mucho más que cualquier trabajador. La diferencia es que pocas veces les queda un peso en su bolsa. A cambio, reciben comida, protección y droga. La red de guardianes funciona, cuidando que no se les caiga el negocio.
El diálogo con la “Flaquita” en pleno centro de la ciudad, sigue. Cuenta que no es de aquí, que se vino de un pueblo de occidente desde muy chica con unas amigas. Que rodó la calle, luego y después, a instancias de un amiguito cuyo nombre no recuerda, comenzó a prostituirse. “A veces duermo en un cuarto de hotel”.
La cuenta regresiva para rescatar a menores víctimas de la explotación sexual infantil sigue firme, con una serie de operativos emprendidos. Sin embargo, el camino por recorrer es largo y los resultados no se verán a corto plazo.
Una de las propuestas planteadas es reforzar una campaña nacional basada en la protección de los derechos de la niñez y en que Honduras no es un destino de turismo sexual, especialmente ahora que se promueve la industria sin chimenea. No obstante, se han dado casos aislados de explotación sexual infantil, por parte de extranjeros propietarios de centros nocturnos.
Recientemente, diversas entidades se unieron para realizar un estudio en la capital industrial del país, con el fin de determinar la situación de los menores de la calle y buscar alternativas concretas para paliar los efectos que conlleva un problema de esta magnitud.
La explotación sexual contra niños y niñas, es un problema que afecta principalmente a las menores que provienen de familias pobres; pero se reconocen múltiples factores causales como la injusticia económica, la discriminación de los grupos minoritarios, la migración, la desintegración familiar, el deterioro de las estructuras familiares de contención y la existencia de explotadores inescrupulosos, mejor conocidos como ‘clientes’.
Los resultados de un estudio denominado “La Explotación Sexual Infantil en San Pedro Sula”, realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, dan cuenta que, no se trata única y exclusivamente de actuar cuando las situaciones problemáticas se han dado, también es vital prevenirlas.
De 100 casos en situación de explotación sexual, que fueron conocidos por HABLEMOS CLARO, a través del estudio, el 74% es iniciado en este tortuoso camino a partir de los 10 años; el 20% después de los 15. El período comprendido entre los diez y 12 años, es el de mayor riesgo para estos menores porque en promedio, representa la edad potencial para ser incorporados a esa ruta de degradación por personas sin escrúpulos.
Ellos reportan que entran en contacto con los clientes, en la calle. El 55% de niños y niñas, ven a sus clientes en lugares de diversión como salones, “barras show” y, el 22% restante, lo hacen a través de intermediarios.
La frecuencia con la cual sostienen relaciones sexuales las niñas y los niños entrevistados, es un factor de daño sistemático a su salud, a su bienestar físico, psicológico y emocional. Es una realidad cruel, pero el 68 por ciento de menores reporta tener intimidad sexual todos los días.
A través del estudio, se logró establecer que existe responsabilidad y complicidad de propietarios y administradores de los lugares donde se llevan a cabo las relaciones sexuales. De conformidad con los artículos 97 y 98 del Código de la Niñez y la Adolescencia, es prohibido el ingreso de menores de 18 años a los establecimientos, que los participantes de la investigación reportan como los sitios donde sostienen “encuentros íntimos” con clientes. Para el caso, un 35% “lo hizo” en pensiones y hoteles; un 29% en moteles y un 18% en casas y bares.
EL FUTURO
José Manuel Capellín, director de Casa Alianza Honduras, manifiesta que la trata de seres humanos es un problema de alcance mundial, extremadamente grave y de proporciones crecientes que lesiona la dignidad, la integridad humana y violenta los derechos humanos.
No hay cifras públicas oficiales con respecto a la trata de personas en Honduras, expresa. “En nuestro país es a partir de 2003 que Casa Alianza comienza a registrar casos de niños/as y adolescentes que son explotados en territorio nacional y hacia el exterior”, dijo.
Lo cierto es que, la trata de personas, con fines diversos de explotación, ha surgido como una preocupación global en años recientes, facilitada por fronteras fáciles de evadir, que junto a los avances tecnológicos de comunicación, la corrupción y otros factores, la han convertido en una transnacional en el ámbito criminal y en un negocio muy lucrativo.
Honduras es un país de origen, tránsito y destino de niños/as, adolescentes y personas adultas (sobre todo mujeres), para la trata con fines de explotación sexual comercial principalmente Sin embargo, el significativo número de hondureños/as que migran hacia Guatemala, Belice, México y E.UA., nos hace pensar que también existe la trata con fines de explotación laboral, expresó.
Por su parte, la coordinadora de la Orden de las Hermanas Scalabrinianas, expresó “que estas personas sufren un trauma muy grande, están marcadas, y no solo es por explotación sexual, también hay explotación laboral que los afecta”.
¿Qué es lo más difícil para ustedes? “Obtener un testimonio para que nos cuenten qué pasó, cómo pasó; son personas que tienen su autoestima muy baja, están marcadas por un trauma muy grande. Sean hombres, mujeres, niños, lo primerísimo que pasa siempre es, la negación; ellos mismos no quieren aceptar que fueron víctimas, principalmente en el caso de las mujeres que fueron explotadas sexualmente”, dijo la Hermana Scalabriniana, mientras relataba que actualmente asisten a unas 94 personas entre niños y adultos.
A PREVENIR
Gabriel Perdomo, funcionario de CHF, reiteró que la trata de personas afecta a muchos países en el mundo y Honduras no es la excepción. “En nuestro país son víctimas de trata de personas, hombres, niños, niñas, mujeres, en diferentes categorías, pero sobresale la explotación sexual comercial aunque estadísticamente es un poco difícil documentar los casos”, afirmó al ser consultado por HABLEMOS CLARO.
La magnitud de este fenómeno, del cual están documentados 122 casos, es grande. “No obstante, está comprobado que solo en la medida en que los diversos sectores, el público, el privado, los operadores de justicia y, sobre todo, aquellos que cuentan con los recursos para poder dar respuesta a esta problemática seremos más efectivos”, expresó Gabriel Perdomo.
LOS ESFUERZOS
En base al informe anual que elabora el Departamento de Estado de los Estados Unidos conforme a las investigaciones que se realizan en torno a los avances de país, puede afirmarse que los diferentes gobiernos de Honduras, no han logrado cumplir con las normas mínimas para la eliminación de la trata de personas.
En 2008, el gobierno aumentó sus esfuerzos para la investigación de crímenes de trata, iniciando 74 nuevas investigaciones, procesando a 13 sospechosos y obteniendo ocho sentencias condenatorias que van de cinco a 27 años de reclusión.
Tal como ocurre en otras partes del mundo, este delito está íntimamente relacionado con la migración. Por la especial situación de vulnerabilidad de los migrantes indocumentados y, en particular, de los niños/as migrantes no acompañados, se vuelven más propensos a ser víctimas de este flagelo y a sufrir violaciones de los derechos humanos.
Aquí, uno de los grandes vacíos y mayores retos, es la creación y puesta en funcionamiento por parte del gobierno de programas (albergues) especializados para las víctimas de trata, (hasta el momento el único hogar de atención integral para adolescentes sobrevivientes es de Casa Alianza de Honduras). Este año se han abierto dos albergues para adultos hombres y mujeres con apoyo de CHF.
MÁS PROGRAMAS
Actualmente existe un esfuerzo impulsado por CHF con fondos del Departamento de Estado de Estados Unidos, para desarrollar el Programa de Servicios Integrados de Protección a Víctimas de Trata de Personas, el cual es una iniciativa desde la sociedad civil, con articulación interinstitucional que se espera, sea apoyada y replicada por el gobierno.
Aunque sí se hicieron reformas legales para tipificar y sancionar el delito de trata con fines de explotación sexual comercial, hace falta que se tipifique y sancione como un delito complejo que abarca otras modalidades; como son la trata con fines de explotación laboral, extracción de órganos humanos, adopciones ilegales y matrimonios serviles, entre otros.
Igualmente, los operadores del sistema de justicia responsables de la investigación, persecución penal del delito y su sanción, cuentan con limitados recursos logísticos y humanos para hacer más efectivas y eficientes sus acciones para contrarrestarla.
La asistencia y protección de las víctimas especialmente niños/as y adolescentes retornados a Honduras, por parte de las autoridades de Migración de terceros países, debe ser tomada muy en cuenta; ya que a pesar de que se cuenta con un protocolo para su repatriación asistida y digna, sigue muy deficiente y limitada por parte de las autoridades de gobierno.
En último término, los esfuerzos realizados en esta materia son aquellos impulsados sobre todo desde las organizaciones de la sociedad civil y la cooperación internacional.
UNIDOS SOMOS MÁS FUERTES
La sociedad hondureña aún es poco participativa en la denuncia de la Trata de personas tanto nacional como internacional, lo que favorece la impunidad y la prevalencia de este delito. Sin embargo desde la sociedad civil y la cooperación internacional, se hacen esfuerzos para incentivar la cultura de la denuncia en la población.
La participación de los medios de comunicación para visualizar el problema ha sido significativa; pero ante un fenómeno de tal magnitud y complejidad, se requiere de mayores aportes para informar y educar a la sociedad sobre los graves daños y consecuencias de la trata de personas.
Durante una actividad realizada en San Pedro Sula, varios expertos recomendaron fortalecer mecanismos de coordinación y el establecimiento de alianzas estratégicas con la sociedad civil y las agencias de cooperación internacionales, orientadas a la generación de conocimiento, investigación y acciones de prevención y atención a víctimas.
Además, plantearon la importancia de exigir a los gobiernos el cumplimiento de la protección de la niñez y la adolescencia contra la trata y promover que las instancias rectoras de la protección social de la niñez y la adolescencia, diseñen e implementen protocolos y programas de prevención y atención integral con enfoque de derechos humanos.
Contribuir a fortalecer los procesos de capacitación de los operadores de justicia responsables de la investigación y penalización del delito de trata y diseñar un proceso de sensibilización y de responsabilidad social dirigidos a los medios de comunicación y población en general para fomentar la cultura de la denuncia del delito de la trata y para generar acciones educativas de prevención, constituyeron algunas de las recomendaciones planteadas por expertos de CHF.
Pero eso no es todo. También deberán redoblarse nuestros esfuerzos y demandar que en nuestros países definan y apliquen un sistema nacional de información que propicie indicadores confiables de manera oportuna y permanente sobre la tendencia, prevalencia del fenómeno y que puedan ser útiles para el establecimiento de líneas estratégicas o de acción para la lucha institucional contra la trata.
Por ahora, quienes son víctimas de la trata de personas y optan por salir de su país estarán condenados, como lo estuvieron Margarita y miles de compatriotas nuestros a morir de hambre, a quedarse sin el trabajo prometido, a terminar en algún prostíbulo, acribillado de un balazo o arrojado desde lo alto de un algún vagón de ferrocarril… eso, ya forma parte del drama cotidiano de nuestros migrantes.
Tres veces “mojados”, muchos compatriotas se resisten y sobreviven en su paso por la frontera caliente de Guatemala, El Salvador y México, a expensas de que, en Estados Unidos, concretarán el sueño americano y… como tantos otros, se arraigarán en el país de las “maravillas” y de los “billetes verdes”. Sin embargo, eso, es algo que en algún momento, podrá cambiar.


En crecimiento. La trata de personas, con fines diversos de explotación, ha surgido como una preocupación global en años recientes, facilitada por fronteras fáciles de evadir, que junto a los avances tecnológicos de comunicación, la corrupción y otros factores, la han convertido en una transnacional en el ámbito criminal y en un negocio muy lucrativo.

Inmigrantes. El significativo número de hondureños/as que migran hacia Guatemala, Belice, México y E.UA., hace pensar que también existe la trata con fines de explotación laboral.

Realidad cruel. El 68 por ciento de menores en situación de abuso reporta tener intimidad sexual todos los días.