En teoría los buses deben iniciar el recorrido a las 5 de la mañana y terminarlo a las 10 de la noche, pero desde las 6 de la tarde las terminales tienen un aspecto fantasmal.
El servicio de transporte es pésimo y no se avizora una mejoría por las diferentes complicaciones en el sector transporte.
Los empresarios aducen que una unidad les genera, en promedio, unos tres mil lempiras diarios, de eso, dos mil doscientos lempiras se van en 30 galones de gasolina. Sólo quedan unos mil lempiras que sirven para pagarle trescientos diarios a los conductores y doscientos al cobrador, más trescientos lempiras de comida para los dos. Con eso sólo le quedan 200 lempiras al propietario.
Por WENDY FÚNEZ
Los dueños de buses de la capital quieren un aumento en las tarifas del transporte urbano, pero hasta ellos mismos dicen tener miedo de abordar sus unidades. HABLEMOS CLARO preguntó a varios empresarios si se atreverían a subir como pasajeros a uno de sus buses, el propio presidente del Consejo Nacional del Transporte (CNT), Jorge López, dueño de buses en la capital respondió que sí subiría a un bus, “pero me atrevo a decirlo que no en cualquiera de las rutas salvo que hubiera protección policial…”.
Al tratar de concertar la cita, por vía telefónica, los empresarios que antes dijeron que sí se aventurarían a subir a un bus ahora respondieron que tenían dificultades de tiempo. El equipo periodístico sí asumió el reto y comprobó que abordar un autobús es cuestión de valentía y necesidad.
Sufrimos “en carne propia” el miedo que se respira en los buses por la falta de educación de los motoristas, el peligro al que están expuestos los pasajeros por el exceso de velocidad, las infracciones de tránsito y la contaminación sónica dentro de estas unidades. A eso, hay que sumarle el maltrato para los usuarios que viajan amontonados por la sobrecarga y la amenaza latente de un asalto o de un ataque armado. El recorrido del equipo periodístico inició a las 5 de la tarde en la estación de buses que está en la entrada de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), detrás del edificio de Emisoras Unidas.
Una unidad de la ruta Cerro Grande-VillaNueva, fue la elegida
Desde ahí hasta Villanueva, el bus paró en siete estaciones para subir pasajeros. Un letrero amarillo con letras negras, pegado en frente de los pasajeros, desde la década pasada, por autoridades de la Secretaría de Seguridad, decía que la unidad tenía capacidad para 54 personas sentadas y 27 de pie, las personas paradas sobrepasaban esa cantidad.
La gente iba en los asientos rotos, con el metal oxidado al aire que bien podría provocar una herida a quienes viajan en este lugar, el pasillo del auto estaba tapizado por basura y polvo.
El cobrador se tiraba del bus y gritaba en cada estación: “Villanueva, Villanueva”, invitando a más personas para que abordaran el bus, dentro del vehículo, el motorista exigía a la gente, en tono grosero, “córrase, por favor, córrase, por favor… atrás hay espacio”.
Dentro del autobús se mezclaba el sopor de la tarde con diversos perfumes y con el olor a sudor que expulsan varios cuerpos, amontonados en un espacio muy pequeño.
Cerca de cada parada, las personas se empujaban entre sí para lograr salir a tiempo sin que el conductor del bus arrancara antes de que tocaran el suelo o les gritara una vulgaridad, por la lentitud. Después de subir más gente en cada estación, en su desesperación por cobrar el pasaje, el ayudante se abría paso empujando a los que viajaban parados en el pasillo del vehículo.
“Busque la salida si baja, busque la salida si baja”, gritaba el cobrador cada vez que se acercaba una nueva parada, vociferaba en medio de la gente sin importar si sus gritos molestaban los oídos de alguien. A inmediaciones de la colonia Guaymuras abordaron el bus dos escolares de la Escuela Guaymuras, los niños se sentaron en la tapadera del motor, frente a las puertas de la unidad que iban abiertas.
puertas CERRADAS, Según la Ley de Transporte
El motorista de la unidad ni siquiera puso atención cuando el escolar más pequeño, decidió viajar sentado a la par de la puerta sin advertir el riesgo que corría de resbalar y caer del carro en marcha. En una de las estaciones subieron dos adolescentes con minifalda que iban acompañando al motorista del bus, ellas siguieron en el vehículo aún cuando la unidad de transporte finalizó su recorrido en la terminal de buses de la colonia Villanueva.
Aunque el rótulo ofrece cubrir una ruta entre las colonias Cerro Grande y Villanueva, al regreso de Villanueva, el cobrador de aspecto lánguido les advertía a los usuarios que el servicio terminaba en el mercado. Este es sólo un fragmento de la travesía diaria de los usuarios, la situación no cambiará quizás en muchas décadas.
Por un lado, los transportistas dicen que operan con pérdidas por los altos costos de los combustibles, pero el gobierno les cuestiona que carecen de estados financieros para demostrar cuáles son sus números en rojo. Además, el gremio está dividido.
Pésimo servicio
Los empresarios del transporte no prestan un buen servicio aunque están protegidos por subvenciones estatales como subsidios y bonos. “Lo que se está pidiendo es una compensación por el costo que venimos arrastrando por el precio del combustible. Si tuviéramos tarifas reales y aparte del costo de combustible, se nos diera una tarifa que nos permita una recuperación económica considerable, entonces se podría hablar de que vamos a poner unidades nuevas. Mientras no se dé eso, a lo sumo, el compromiso será de reparar lo que está circulando en este momento”, señaló el presidente del CNT.
El asesor del CNT, Blas Ramos, indicó “sé que probablemente no tenga lo mejor de los operadores, pero es lo que la tarifa que cobramos nos permite tener. En la medida que tuviéramos un ingreso más elevado, una política verdadera de renovación de flota y una voluntad política del gobierno para renovar la flota existente, nosotros podríamos emplear a una persona con un nivel cultural y económico más elevado, en caso contrario seguiremos operando con lo que la tarifa real nos permite”, manifestó.
En la capital hay unos 1,600 buses, según cifras del CNT
Cada día, los dueños de mil trescientos microbuses y buses capitalinos reciben un subsidio que oscila entre 320 y 575 lempiras, dependiendo de la cantidad de pasajeros que trasladen, esto suma unos 150 millones de lempiras anuales, declaró el presidente del CNT.
El subsidio se otorga sólo para los dueños de buses de la capital, los demás rubros como taxis, servicios interurbanos y urbanos del interior carecen de ese beneficio estatal.
Los propietarios de autobuses de la ruta de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) también tienen aprobado un bono único al año, de 300 lempiras diarios por 26 días, esto suma 7,800 lempiras. En el sector urbano tradicional, el bono es de 500 lempiras diarios.
Las negociaciones por un aumento en las tarifas del servicio esta vez son diferentes porque ahora los transportistas no ofrecen ni mejorar como lo han prometido en ocasiones anteriores.
Ellos aducen que carecen de ganancias para renovar la flota
El vicepresidente del CNT, Jorge Urbizo, apuntó que el servicio que se presta para la UNAH no ha sido subsidiado sólo obtienen bonos. Para la UNAH circulan 370 unidades en total, eso representa aproximadamente un 23 por ciento del total de buses de la ciudad. Actualmente se está intentando cambiar un poco el sistema a través de un proyecto, se están implementando máquinas electrónicas.
Tarifa de 15 lempiras para renovar flota
El asesor del Consejo informó que se propuso al gobierno el cambio del 40 por ciento de la flota, se brindaría un servicio ejecutivo rápido, con aire acondicionado y el precio oscilaría entre 12 y 15 lempiras, propuso. La inquietud por renovar la flota surge ante peticiones de la ciudadanía que actualmente debe viajar en chatarras que datan de la década de los 80 y los 90.
En un informe sobre accidentes de tránsito, en el que se hace un recuento de accidentes desde 1990 a 2003, elaborado en base a cifras policiales, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio López, advierte que el Estado hondureño no puede seguir permitiendo que se importen buses chatarras para transporte colectivo, “buses que son escolares y sólo son pintados y nadie revisa en qué condiciones mecánicas vienen y se pone a la población hondureña en un alto riesgo, innecesario”, ha dicho Custodio.
El informe elparque vehicular de Honduras, años 2002-2006, elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) advierte que el hecho de poseer una flota vehicular de muchos años, tiene inconvenientes para un país.
“En primer lugar se aumenta significativamente la contaminación ambiental, el consumo en combustible es mayor y el requerimiento de su mantenimiento también es mayor, trayendo consigo aumento de accidentes en la red vial del país, entre otros inconvenientes”, dice el INE.
Otro trancazo
Pese a la mala calidad del servicio de transporte urbano, el gobierno ha ofrecido a los empresarios autorizarles un aumento de tres lempiras en la tarifa. Según la oferta, después de un estudio, el costo del bus subiríaun lempira en julio, un lempira más en septiembre y uno, en noviembre, de tal manera que la próxima Nochebuena, quien utilice este servicio pagaría tres lempiras más.
Actualmente en la capital, el costo del bus es de tres lempiras de lunes a viernes y de 3.50 lempiras cada domingo. En las unidades que transportan a los universitarios, la tarifa es de 3.50 lempiras de lunes a viernes. Desde el 23 de junio, los transportistas esperaban que la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi) les confirmara de cuánto sería el incremento autorizado. Ante la falta de respuesta clara de los empresarios, anunciaron una paralización nacional para el día siguiente.
La manifestación evidenció la división existente entre los transportistas
Mientras el presidente de la Asociación de Taxistas, Roberto Pagoaga, declaraba que los conductores de taxis no podían paralizar su servicio porque ya tenían autorizada la liberalización de tarifas, en una comparecencia televisiva el presidente del CNT aseguraba que todos los miembros del sector estaban en protesta.
No obstante, López reconoció que sería difícil que los dueños de buses se unieran a la movilización porque de mil seiscientas unidades que existen en la capital, según registros oficiales, hay mil trescientas que reciben un subsidio diario del gobierno.
Sumado a eso, el dueño de varios buses del Distrito Central, Roger Aguilar, se proclamó como el verdadero vicepresidente del CNT y vice presidente de la Federación Nacional de Transportistas. “Nosotros fuimos electos por una asamblea en la ciudad de La Ceiba y por un mandato popular, las bases ya no quieren a unos personajes que se han entronizado en el Consejo Nacional del Transporte”.
Tienen los buses ‘parqueados’
“No quisiera dar nombres, pero sí señalo que no tienen ninguna unidad trabajando, representan a nadie, están de directivos y no saben cuánto sufre el transportista, si viene una auditoría y les pregunta, no tienen ni una unidad trabajando”. Denunció que muchos cobran subsidio y sus buses están alquilados o estacionados.
Ninguna de las dos juntas directivas del CNT está reconocida por la Secretaría de Gobernación y Justicia, dijo Aguilar. Según este transportista, López ha venido fungiendo como directivo de manera fraudulenta. Entre tanto, la única esperanza para los transportistas es que el pueblo pague más.
Ramos informó que desde noviembre de 2007, el gobierno les autorizó un ajuste del 18 por ciento para el servicio interurbano y un aumento de 50 centavos de lempira en el costo de transporte en taxi.
Quedó pendiente la discusión futura tarifaria para enero de 2008.
“Al servicio urbano se le dio un bono compensatorio para poder recuperar el costo de combustible correspondiente a los meses de noviembre y diciembre de 2007 y también se acordó un ajuste tarifario para enero de 2008”.
“El mes de enero pasó, se hizo una propuesta de bonificación para el servicio urbano de Tegucigalpa únicamente y para el resto del país no se ha tenido ningún tipo de respuesta”, apuntó Ramos. A juicio de Ramos, la responsabilidad del mal servicio recae en Soptravi, por la falta de supervisión.
Los empresarios aducen que una unidad les genera, en promedio, unos tres mil lempiras diarios, de eso, dos mil doscientos lempiras se van en 30 galones de gasolina. Sólo quedan unos mil lempiras que sirven para pagarle trescientos diarios a los conductores y doscientos al cobrador, más trescientos lempiras de comida para los dos. Con eso sólo le quedan 200 lempiras al propietario.
No obstante, el presidente de la República, Manuel Zelaya Rosales, estableció que podría autorizarse una revisión en las tarifas, pero de acuerdo con un estudio.
Calificó como injusta la presión de los transportistas. “Somos el único gobierno en la historia que ha subsidiado los combustibles. Puedo publicar los cheques que se le han dado a los transportistas, especialmente en las grandes ciudades”, advirtió.
Debido al anuncio de protestas, Zelaya Rosales amenazó a los empresarios del rubro con suspenderles sus garantías constitucionales para mantener el orden. Honduras tiene los combustibles más baratos de toda Centro América, según Zelaya Rosales.
El titular de Soptravi, Saro Bonano, justificó que ni los mismos transportistas saben si obtienen pérdidas porque carecen de estados financieros. Es necesario un control porque así los ingresos se controlan de mejor forma. El Estado también ha hecho un decreto de exoneración de vehículos nuevos para que ellos puedan cambiar las unidades actuales porque los usuarios reclaman un mejor servicio, indicó Bonano. El funcionario no dijo nada sobre la propuesta de los transportistas de cambiar el 40 por ciento de la flota, tampoco habló del servicio de los rapiditos.
Buses en cifras
6,500
Autobuses
De la ruta urbana circulan en todo el país, según estadísticas del CNT.
20,000
Taxis
Es el registro que maneja el CNT. Se habla de la liberalización de las tarifas que queda a criterio de los taxistas.
6,500
Autobuses
Circulan en el sector interurbano. Los transportistas piden un aumento enlas tarifas de 74 por ciento.
5-8
Lempiras
Cuesta el servicio del transporte urbano en el interior del país.


Riesgo. Así viajan los escolares en los buses de la capital.

Hacinamiento. El trato es indigno para los usuarios que viajan amontonados.

Lentitud. Los buseros esperan hasta media hora, en cada estación, los pasajeros terminan durmiéndose.


Pésimo servicio. La gente debe viajar en asientos rotos y absorbiendo el olor a sudor de muchos y de los mismos motorista y cobrador.