Por FRANCISCO JAVIER MEJÍA

LOS ASPIRANTES HONDUREÑOS VIAJAN AL CIBERESPACIO EN
BUSCA DE VOTOS PARA LAS ELECCIONES DEL 24 DE NOVIEMBRE. ¿QUÉ
TAN BUENO O MALO ES?
• LA BATALLA DE LA PROPAGANDA POLÍTICA CRECERÁ
EN EL CAMPO DE LA INTERNET UN TERRENO QUE LA LEY ELECTORAL NI
SIQUIERA MENCIONA.
• UNA ENCUESTA SOBRE LA PROPAGANDA POLÍTICA POR
INTERNET EFECTUADA POR LA UNIVERSIDAD DE PENSILVANIA ENTRE 1,503
USUARIOS DE LA RED REVELÓ QUE UN ALTÍSIMO 86 %
RECHAZA LOS MENSAJES DE PROPAGANDA PERSONALIZADA.
Los comicios generales del último domingo de noviembre
de este año protagonizarán, como nunca antes,
la batalla de propaganda política también en el
ciberespacio.
La utilización de las redes sociales como medio de atracción
de electores tiene números que la avalan como herramienta
interesante para los candidatos.
Sabemos que un treinta por ciento de los electores nacionales
tiene acceso a internet y que la mayoría de ellos están
entre los diecisiete y treinta y cinco años.
Además, la red no está sujeta a las restricciones
que por ley acompañan a las publicaciones en los medios
tradicionales, como la prensa escrita, la radio o la televisión.
Recordemos que en la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas,
hay normas hasta para la colocación de vallas publicitarias,
la colocación de afiches y los espacios que se pueden
ocupar para la propaganda impresa.
La ley prohíbe además la propaganda anónima
y limita los contenidos de los mensajes para que no se usen
elementos religiosos, racistas o de naturaleza ofensiva en ellos.
Ninguna de esas limitaciones aplica para el internet, que ni
siquiera se menciona en la versión actual de la Ley Electoral
y de las Organizaciones Políticas.
Las experiencias con la red

El crecimiento de los mensajes políticos en la red
está garantizado, no solamente por el mercado que representan
los usuarios de la internet, sino por el bajo costo de esta
estrategia comparada con los esquemas tradicionales.
De hecho, hace algún tiempo, miles de usuarios han comenzado
a recibir mensajes “personalizados” de los candidatos
de los partidos tradicionales, Mauricio Villeda Bermúdez
y Juan Orlando Hernández sobre temas de gobierno, indisolublemente
ligados a sus respectivas aspiraciones.
Curiosamente, en el Partido Libre, la voz cantante en la red
corresponde al expresidente Manuel Zelaya y no a su esposa,
Xiomara de Zelaya, que es la candidata presidencial.
A esos mensajes de los candidatos presidenciales hay que agregar
una gran cantidad de otras propuestas, venidas de aspirantes
a diputados, alcaldes o simples activistas, que se pasan las
horas “mensajeando” consignas, insultos al adversario,
proclamas y toda clase de contenidos propagandísticos.
Por ahora, las formas comunicacionales preferidas parecen ser
las redes Facebook y Twitter.
Alguna candidata a diputada del Partido Nacional escribió
recientemente que había llegado al límite de sus
“amistades” en Facebook e invitaba a seguirla en
su “fanpage” de ahora en adelante.
Eso da la medida del entusiasmo de los seguidores de los políticos
por mantener un contacto con sus candidatos.
Las nuevas tendencias
El paso siguiente será el crecimiento de la propaganda
en vídeo, porque esa modalidad ha probado ser la más
atractiva para los usuarios de la red.
Smartclip, la mayor red de publicidad en vídeo por internet
completó un estudio sobre la percepción emocional
de los vídeos en línea que pronostica un crecimiento
importante de esta opción como gancho de atracción
hacia el consumo de cualquier producto, incluso una candidatura
política.
Y es que la forma de consumir los medios de comunicación
está cambiando y orientándose hacia el vídeo
en internet, que tiene la ventaja de permanecer almacenado hasta
que el usuario quiera verlo, o volverlo a ver las veces que
lo desee, en su propio tiempo.
El mayor interés por la internet es aún el dominio
casi exclusivo de la gente joven, pero es evidente que la evolución
tecnológica y la web 2.0 están cambiando las costumbres
de los consumidores de la red y despertando mayor interés
en personas de todas las edades.
En este momento los más jóvenes, de 16 a 24 años
pasan más tiempo en la internet que viendo televisión
y hay una creciente adicción a la red entre los mayores
también.
El año pasado, en los Estados Unidos la publicidad en
vídeo alcanzó los 2.1 billones de usuarios y en
Europa se espera que llegue este año a 2.46 billones,
mientras el mayor crecimiento se experimentará en Asia
con 3.3 billones de usuarios.
Resultados controversiales

El efecto de la propaganda “personalizada” por
internet, sin embargo, aún está bajo un signo
de interrogación.
En la última contienda electoral en los Estados Unidos
entre el Presidente Barack Obama y su contendiente Mitt Romney,
ambos competidores utilizaron masivamente la red para llegar
a los electores.
Los usuarios, sin embargo, no respondieron como se esperaba
y algunos expertos llegaron a considerar que esta aproximación
a las redes sociales condujo a muchos votantes a la frustración
y al desinterés.
Muchos mensajes con contenidos como “¿Por qué
está Obama en mi Facebook?” o “Estoy harto
de la propaganda política en mi página de Facebook”,
reflejan el sentimiento de los usuarios que rechazan los contenidos
políticos en la red.
Los asesores de propaganda sin embargo, creen que este es un
período de transición, de adaptación de
los usuarios de las redes a una nueva realidad y que poco a
poco se irán acostumbrando hasta aceptarla por completo.
El fundamento de este argumento es histórico. Ya sabemos
que los espacios políticos se han ampliado desde sus
inicios, cuando se restringían a unos cuantos sitios
públicos donde le era permitido a la gente hablar de
política, hasta la inundación de nuestros días.
No obstante, una encuesta sobre la propaganda política
por internet efectuada por la Universidad de Pensilvania entre
1,503 usuarios de la red reveló que un altísimo
86 % rechaza los mensajes de propaganda personalizada.
A la gente, básicamente, le molesta que los políticos
puedan tener acceso a su información personal, a su información
privada, que solo debiera estar disponible para sus “amigos”
o “seguidores” y que no esté dirigida al
conocimiento de cualquier persona.
Hay una delgada línea de respeto entre lo que la gente
quiere que sea del conocimiento público acerca de sus
datos y lo que considera privado y los políticos deben
tener mucho cuidado de no cruzar esa barrera para no producir
rechazo en lugar de afecto.
El uso de la internet con fines de propaganda se va a extender
en los próximos comicios nacionales, de eso no hay duda
alguna.
Los usuarios de la red verán sus páginas inundadas
de mensajes provenientes de fuentes no solicitadas y asistiremos
también a agrios debates entre usuarios de distinto signo
político disputando por sus respectivas posiciones partidarias.
Eso es lo que se puede anticipar sin mayor inconveniente. Lo
otro, el resultado final de esta incursión de los políticos
nacionales en el ciberespacio, pertenece aún al terreno
de la especulación.
Actualmente, los más jóvenes, de 16 a 24 años,
pasan más tiempo en internet que viendo televisión
y hay una creciente adicción a la red entre los mayores
también.
En Estados Unidos, Barack Obama y Mitt Romney utilizaron masivamente
la red para llegar a los electores, pero algunos expertos consideraron
que esta aproximación a las redes sociales condujo a
muchos votantes a la frustración y al desinterés.