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| Hablemos Claro |
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Editorial |
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DE AQUÍ
EN ADELANTE |
… “Una de las condiciones que hay que reconocerle
a Pepe Lobo es que no tiene problemas para admitir sus errores
de gestión, que esto último es el trago más
amargo de la taza, que le cuesta beber a todo presidente”...
Cuando un gobierno cumple la mitad de su periodo para el que
fue electo, en medio de reconocer culpas y rectificar los resultados
negativos que pudiera haber acumulado en su primera mitad, debe
de fijarse mucho mejor los objetivos afianzando sus mejores
cuadros administrativos y retirando aquellos que no han funcionado.
El gobierno de Pepe Lobo arribó a sus primeros dos años
y en una comparecencia sostenida en el foro del 10 con el colega
Armando Villanueva, ha admitido con entereza sus logros y errores.
Esta es la conducta que debe corresponder a todo gobernante
democrático, y una de las condiciones que hay que reconocerle
a Pepe Lobo es que no tiene problemas para admitir sus errores
de gestión, que esto último es el trago más
amargo de la taza, que le cuesta beber a todo presidente.
En estos dos años la línea maestra de Pepe Lobo
ha sido reinstalar a Honduras en el concierto internacional,
sin lo cual no había posibilidad de obtener la cooperación
de los diferentes países, o sea que si no había
reconocimiento internacional para Honduras, ni siquiera había
la posibilidad de beberse el trago amargo. Se fundaba, como
muchos lo afirmaban sin ningún sentido, en el sofisma
de que Honduras no necesita de la OEA ni de la cooperación
internacional para salir adelante. El gobierno ha tenido que
ocupar los primeros dos años de su gestión para
lograr su reconocimiento internacional, que es cuando Pepe Lobo
ha salido del récord negativo en que nos mantenía
el desconocimiento de la OEA y muchos países europeos.
El reconocimiento es el enorme logro del gobierno, pero ahora
toca ir hacia adelante, donde no hay forma de huir o escapar
de los problemas que agobian a Honduras.
Pepe Lobo anunció una reestructuración del gobierno
de casi 8 miembros del gabinete, nos parece un número
demasiado grande que equivale a una recomposición de
todo el gobierno. Entre los ministros hay personas claves como
el titular de Finanzas William Chong, que cuesta creer que sea
uno de los posibles a remover. El ministro de Finanzas por lo
general es la pieza clave de un gabinete, es el que procura
el equilibrio técnico, administrativo y financiero de
todo el gobierno, que procura el correcto manejo del presupuesto
del Estado, sobre el cual recaen toda clase de presiones políticas
que buscan forzar a ese funcionario con cuestiones relacionadas
con la política financiera del país que no admite
manejos flexibles para gastos improvisados como se acostumbra
en Honduras desde hace muchos años. Posiblemente el ministro
de Finanzas es el más presionado por todos los sectores,
pero en momentos que la economía no responde y el presupuesto
sufre las consecuencias de la carestía, al titular de
Finanzas le toca jugar el papel de funcionario “duro”
cuando todos piden y no hay de dónde sacarle más
a la huaca del Estado.
Posiblemente al ministro William Chong lo librarán de
un enorme peso que no cualquiera puede resistir, pero a los
organismos internacionales de crédito y a los cooperantes
internacionales una separación del ministro Chong no
la verán con agrado y posiblemente estos funcionarios
estarán anonadados, pensando que el gobierno de Pepe
Lobo está perdiendo la calma. Para ministro de Finanzas
pueden haber varios aspirantes, pero no hay mucho donde elegir
un funcionario que no necesita osadía sino sabiduría
en el manejo de las finanzas de un país que no tiene
mucho de donde sacar. Si este fuera el caso, que nos resistimos
a creer, que Pepe Lobo piense separar a un ministro clave de
su gabinete como es el ministro de Finanzas, sería un
paso en falso del gobierno que podría mal interpretarse
como señalamos al principio, y que en lugar de afianzarse
para ir seguro hacia adelante, el gobierno esté actuando
para pegar una huida hacia adelante, al deshacerse de una figura
clave por el conocimiento que tiene del manejo financiero del
país, probando suerte en su lugar con otro funcionario
que deberá comenzar por aprender el manejo de esa importante
secretaría, lo que le llevará una buena parte
del poco tiempo que le queda al gobierno. A dos años
para cumplir su periodo ningún gobierno puede darse el
lujo de divagar con esta clase de decisiones que puede significarle
una grave equivocación.
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| Opinión |
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Universidades
de futuro |
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Por RODRIGO WONG ARÉVALO |
Nunca hubo en Honduras más universidades,
tanto públicas como privadas, pero gran
parte de los egresados no encuentran oportunidad
para colocarse porque muchos de ellos no logran
acreditar la capacidad adquirida en sus estudios.
La enseñanza universitaria naufraga, especialmente
en los egresados de la Universidad Nacional, donde
muchos profesores se obstinan en profundizar sus
enseñanzas en las pedagogías progresistas
que han despojado de jerarquía a los verdaderos
conceptos de estudio que exigen el rigor intelectual,
mientras que ahora no son pocas las aulas universitarias
donde se proclama la doctrina de la simplificación
y el dogma, por encima de la verdadera cátedra.
Este análisis de la calidad de la educación
superior que tenemos en Honduras tiene que ver
con el tipo de organización que incide
mucho en los resultados que estamos obteniendo
con las nuevas generaciones de profesionales.
Actualmente está en debate el derecho que
le asiste a la Universidad Nacional para regular
toda la educación superior, conforme lo
estipula la Constitución de la República.
El punto que entra en discordia, con la opinión
contraria de las universidades privadas y de las
demás universidades públicas, es
que este derecho que reclama la Universidad Nacional
sea parte integral de la autonomía universitaria,
aspecto que no es aceptado por las privadas ni
por la Universidad Pedagógica Nacional,
que es una de las universidades públicas
que goza de gran reputación. La UPN en
un comunicado público dejó muy bien
establecido su punto de vista respecto a los derechos
de la UNAH, al afirmar que: “La autonomía
y el porcentaje presupuestario del que goza la
UNAH deben mantenerse incólumes y nadie
debe siquiera vulnerarlos. Pero, alguna vez habrá
que comprenderse el inexorable transcurrir de
la historia y la imposibilidad de que las universidades
públicas sigan manteniendo una sumisa sujeción
a un criterio que nos excluye como partícipes
activos y decisivos en la formación intelectual,
humanista, científica y tecnológica,
de los sectores más desfavorecidos”.
En este comunicado queda expresada una ruptura
de criterios que obliga a revisar la Ley de Educación
Superior y a abrir un debate que permita a todas
las universidades expresar sus puntos de vista
para que el Congreso al final emita un estamento
que favorezca a la creación de un nuevo
sistema universitario que sea eficaz y del que
la sociedad pueda extraer profesionales con un
rendimiento razonable.
Actualmente la UNAH sigue siendo la principal
casa de estudios, pero este título que
se lo gana por razones de edad y sus enormes campus
en todo el país, no compagina con la calidad
de la materia prima humana que le ofrece a la
nación. Es indudable que en los últimos
años la UNAH ha entrado en una etapa de
regeneración académica y bajo la
rectoría de doña Julieta Castellanos
se impulsa a una nueva era, al haberla rescatado
del cautiverio en que la mantenía el sindicato
de la misma Universidad. Este es un crédito
de valor cambiante que se lo gana la rectora Julieta
Castellanos. Pero el sistema universitario va
mucho más allá de los campus de
la Nacional Autónoma, y ahora hay nuevas
tecnologías, planes de estudio y nuevas
mentalidades que están activando un vasto
sistema de universidades privadas, las que deben
estar reguladas por un órgano que tenga
capacidad para manejar una magnitud de universidades
privadas y otras públicas.
El diagnóstico para armonizar el funcionamiento
de todo este conglomerado universitario debe provenir
de un debate armonioso en que tomen parte todas
las universidades. De manera que el desplome de
una universidad reguladora no arrastre a las otras
una situación que en el reciente pasado
era señalada cuando la Universidad Nacional
estaba secuestrada por el sindicato. La UNAH ha
logrado un despunte importante con doña
Julieta como rectora, pero ella no estará
de rectora por toda la vida y quien sabe lo que
podría sobrevenir con rectores futuros
que pudieran tener visiones distintas. Entonces,
lo que conviene es que por la vía del diálogo
se proceda a construir un sistema universitario
eficaz y riguroso, que llegue a ser bien considerado
por los índices internacionales de mayor
prestigio. Es más importante que urgente,
que Honduras tenga un sistema universitario que
alcance la altura de otros sectores productivos.
Lo peor que podemos tener es un sistema universitario
mal organizado que siga egresando profesionales
con títulos sin valor en el mercado laboral,
porque al momento de las verdades naufragan por
su incompetencia.
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| Opinión |
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Renovación
policial |
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Por
CÁNDIDO |
La visión que tenemos
es que la crisis en que está sumergida
la policía hondureña dejó
al descubierto las disfunciones del aparato policial
y la necesidad de que el Estado asuma un proceso
de renovación, paralelo a los procesos
de depuración y saneamiento que la sociedad
hondureña ha estado pidiendo a gritos para
tener una policía confiable. La seguridad
en Honduras tiene planteada su encrucijada por
esta crisis que atraviesa la policía y
por el momento la está encarando con movimientos
centrífugos en que las fuerzas militares
han tenido que hacerla de policías, con
las limitaciones e inconvenientes muy conocidos,
que pueden desembocar en una fragmentación
irreversible en perjuicio tanto de la policía
como del ejército. De hecho, al unir militares
y policías, tenemos un cuerpo mixto que
se constituye como una agregación mal avenida
por sus diferentes formas de capacitación
y preparación para tratar a los delincuentes
y criminales.
El eje fundamental para combatir la delincuencia
y crimen organizado es la policía, por
la emergencia del caso es que la sociedad ha aceptado
esa ambigua asociación de policías
y militares para combatir la delincuencia, aun
sabiendo que no es la mejor solución, de
manera que en el momento que la policía
haya traspasado la mayor parte del proceso de
depuración y renovación, los militares
deberán hacer el repliegue natural a sus
cuarteles para cumplir con sus funciones normales
que corresponden a la salvaguarda de la soberanía
y las fronteras, sabiendo que en cualquier momento
en que resurgieran las dificultades en el cuerpo
policial no quedará otra que consolidar
de nuevo al ejército en las tareas de la
seguridad ciudadana. Por ahora la estigmatización
que ha afectado la credibilidad de la policía,
por la contaminación de que ha sido víctima
que es el nudo difícil por deshacer, es
una situación que al ser sorteada permitirá
la articulación policial y la consolidación
de sus divergencias para vencer la crisis de la
que se ha aprovechado el sector criminal para
establecerse como una organización superior
a la capacidad de la misma autoridad.
Hoy estamos ante la pretensión de tener
mejores ramas policiales, para lo cual el gobierno
está contando con la asesoría de
países amigos como Chile, donde la experiencia
de la policía carabinera es un claro ejemplo
a seguir. Los Carabineros son una fuerza antigua,
que en Chile son los agentes de la policía
uniformada, incluso montados a caballo para imponer
el orden. Los Carabineros existen en España
desde 1829 como fuerza dedicada a la persecución
del contrabando en las costas y fronteras, evitando
las importaciones y exportaciones clandestinas.
Hoy se les denomina Carabineros de Hacienda, con
agentes femeninas, encargadas por razones de moral,
de registrar a las mujeres que cruzan las fronteras.
En Chile los Carabineros constituyen una fuerza
coactiva que en manifestaciones de protestas les
toca mostrar el poder de la autoridad del Estado
para asegurar el mantenimiento del orden público.
No se debe cifrar una esperanza absoluta en una
policía de este orden para reemplazar a
la Policía Preventiva que es donde Honduras
tiene su mayor problema. La Policía Preventiva
es el cuerpo que tiende concretamente a impedir
la perpetración de delitos y la incubación
de los factores sociales que los facilitan. El
problema surgió cuando este cuerpo se dejó
contaminar por el crimen organizado y lejos de
cumplir su función varios de sus miembros
han sido inculpados de cometer los mismos delitos
que deberían estar combatiendo.
La aspiración de la sociedad hondureña
es recobrar una policía institucional que
sea confiable y digna, que quede vacunada para
no caer en la confusión y en la contaminación
que por ahora han sido sus trampas que la han
hecho hundirse en una crisis de confianza, agravada
por la asociación de algunos de sus miembros
en actividades delictivas. No sabemos si el modelo
de Carabineros será posible a mediano plazo,
por lo pronto los hondureños aspiramos
a tener una nueva policía siguiendo el
ideal surgido de la ejemplar policía chilena
de Carabineros, lo cual queda en manos de los
expertos y la autoridad, reforzados con el apoyo
de la sociedad civil que trabajan en la depuración
y la renovación de la policía hondureña.
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| ÚLTIMA
LÍNEA |
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HACE 24 AÑOS, VI NACER “ABRIENDO
BRECHA”
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Por
JUAN RAMÓN MARTÍNEZ |
Soy un hombre afortunado, especialmente por las
oportunidades que he tenido; y por el hecho de
compartir experiencias que inmediatamente se convierten
en recuerdos. Al fin y al cabo, pareciera que
vivimos para recordar y para contar las cosas
que nos han ocurrido. Por edad y por estilo de
vida, puedo entonces contar muchas cosas. Y una
de ellas es que, junto con Adán Elvir Flores,
director de “La Tribuna” y Manuel
Gamero Durón, director de “Tiempo”,
fuimos los primeros entrevistados por Rodrigo
Wong Arévalo, durante la edición
inicial de su noticiario “Abriendo Brecha”
que el lunes pasado cumplió 24 años
de servir a la comunidad nacional en forma ininterrumpida.
La primera impresión que tiene uno es exclamar,
¡cómo pasa el tiempo! Y qué
suerte tuvimos de ser testigos de acontecimientos
fundamentales de la historia nacional.
Habíamos conocido, en forma rápida
a Rodrigo Wong Arévalo. Conocimos su voz
primero, y después, conversamos brevemente.
La oportunidad en que esta conversación
fue más duradera, ocurrió en las
oficinas del director de “La Tribuna”,
en la colonia Santa Bárbara en donde coincidimos
con Rodrigo, Carlos Flores y con Adán.
Acababa de salir el diario “El Heraldo”.
Hablamos del acontecimiento, hicimos apuestas
por el nuevo medio de comunicación; y valoramos
la importancia que tendría para estimular
a “La Tribuna” a una sana y productiva
actitud competitiva.
Todos éramos muy jóvenes entonces.
Más arrogantes que ahora y por supuesto
más inseguros. A mí no me cayó
muy bien la actitud de Wong Arévalo cuando
hablamos de Vargas Llosa y García Márquez.
Él defendió, con un apasionamiento
que ahora no le veo por ninguna parte al escritor
peruano, mientras que yo, acicateado por las opiniones
de Rodrigo que me parecían inconsistentes,
riposté con igual viveza. De repente, en
mi fuero interno, quería descalificar a
quien entonces, juzgaba como un simple locutor.
Con el paso del tiempo, le fui conociendo, valorando
sus méritos y descubriendo su fuerza de
pionero, su talento organizativo, su cultura y
su capacidad de liderazgo.
Cuando dejó “Radio América”,
el auditorio que lo tenía convertido en
la inevitable figura principal, es presa del desconcierto.
Nadie sabe qué hará. Y cuando circula
la noticia de que incursionará en la televisión,
haciendo noticias, no son pocos los que anticipan
un fracaso inmediato. Dicen que una cosa es la
radio; y otra la televisión. Y que lo único
que podrá hacer es radio –en donde
es un experto– de la tv sabe muy poco. Estas
voces conocían muy poco de la capacidad
de aprendizaje de Wong Arévalo, de su habilidad
para mantenerse firme en dirección al logro
de sus metas; y en su capacidad como motivador
de las personas que trabajan con él.
Un día del mes de enero de 1988, me llamó
para invitarme al primer programa. Fue un honor.
Nos entrevistó –no recuerdo de qué
hablamos– e hicimos lo mejor para honrar
un momento en que los tres sabíamos que
era histórico. Al fin y al cabo, se trataba
del primer noticiario en directo. Cuando concluyó
el programa, atravesamos la calle y nos fuimos
al Licos, a comer una sopa caliente y tomar unas
cervezas heladas. Rodrigo estaba exultante y orgulloso:
sus sueños estaban haciéndose realidad.
24 años después su fuerza de promotor,
su capacidad de organizador y su liderazgo democrático,
están confirmados. Estoy orgulloso de haber
sido testigo.
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